
El domingo 20 de marzo me decidí a correr en grupo. No imaginé que sería un grupo tan grande, pero me divertí mucho.
Total Running es una empresa dirigida por Francisco Estrada que 3 veces a la semana organiza entrenamientos con todos aquellos que deseen unirse. Esto es gratis y la verdad se respira un gran ambiente.
Lo malo es que según Frank, iban a ir a lo que el llama “pasito tun tun” lo cual fue una reverenda mentira. Pasito tun tun es lo que yo hago. En medio kilómetro ya no veía yo al pelotón. (¿Cómo es el pasito tun tun de los que no son principiantes?)
Lo bueno es que tuve a una corredora a mi lado (gracias Karime!) que me acompañó todo el recorrido al VERDADERO pasito tun tun!!
Los primeros dos kilómetros, no se porque pero se me hicieron una tortura absurda. De esas veces que te preguntas ¿qué diablos estoy haciendo aquí? ¿porqué estoy corriendo? y no es por desanimarlos, pero estas preguntas me asaltan muy seguido, todavía.
Se me cayó la botellita de agua cruzando Reforma, Olin corría con nosotras pero también nos presionaba (esperaaaaa que siento que me muero!) y llegar a la Diana parecía una eternindad.
En esos momentos dije : “6k ni madres! al rato paro y me regreso al Ángel !faltaba más!”, pero seguí corriendo a lado de Karime. Con toda sinceridad le dije que si se quería adelantar, que por favor lo hiciera. Yo estaba bien, solo que no podía con un paso más rápido. Es una fortuna que no lo hizo.
Cuando entramos al bosque de Chapultepec todavía sufría, pero debo reconocer que el paisaje ayudó.
Karime no hablaba así que yo tampoco lo hice. Siempre hay que respetar al corredor que está a tu lado.
A los 2.5 kilómetros empecé a sentir esa maravilla por la cual uno corre. Una sensción de que no te cansas, de que eres uno con el aire y los árboles a tu lado (aunque vaya uno lento). Que maravilla! aunque caminé por momentos, me aventé así los últimos 2.5k! eso hizo que los primeros de tortura valieran la pena, en serio.
Y para los últimos 800 metros Karime y yo nos pusimos a platicar ¡padrísimo! el cierre perfecto de una gran experiencia.
El correr con gente hace que uno no sea tan “condescendiente” con uno mismo. Inevitablemente aprietas la tuerca y en mi caso, no fue tanto por orgullo sino porque no tenía sentido haber ido a correr en grupo si corría completamente sola, estarán de acuerdo. Eso me hizo mucho bien.
Lo malo es que el esfuerzo extra si me dejó molida el lunes. Pero siendo día de “asueto” (entre comillas porque los freelancers no tenemos días de asueto), no me preocupó mucho.
Definitivamente volveré a correr en grupo, aunque me queda claro que tengo que mejorar mi nivel. Karime iba despacito porque no tiene mucho de tomar el running después del nacimiento de su bebé, el día que se recupere me dejará mordiendo el polvo. En un mes regreso con Total Running, a ver si puedo, aunque sea ver el pelotón de lejos.