No tires las manzanas viejitas

Foto: cocinatipo

Si solo están “paposas” pero no se han echado a perder, aquí una receitlla rápida para no tirarlas. Además es un postre sano, bueno, tiene azúcar y mantequilla, pero tu controlas las porciones!!

  • Corta las manzanas y sácales el corazón.
  • Ponlas a cocer en agua con un poco de azúcar. No las dejes mucho tiempo, solo hasta que cambien un poco de color. (si las quieres más firmes, puedes saltarte este paso)
  • Escurre.
  • En una sartén, pon a fuego medio mantequilla al gusto. Esto depende cuantas manzanas tienes. Yo puse una cucharada cafetera para dos manzanas.
  • En cuanto se derrita, agrega azúcar morena (también al gusto) y en cuanto se empiece a integrar agrega unas gotas de limón. NO TE TARDES mucho, porque el azúcar se carameliza muy rápido y te quedará una palanqueta de azúcar y mantequilla.
  • Revuelve.
  • Pon los gajos de manzana a que se tuesten en la mantequilla un rato.
  • Espolvorealos con canela y ¡listo!

Postre hecho en casa y manzanas salvadas.

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Somos los afortunados parte 3

Parte 1

Parte 2

Yo creo que la primera semana en el hospital fue la más dura. Pasaramos como 18 días sin que volviérmos a poner un pié en casa, así que algunos amigos ayudaron a traer algo de ropa, darle de comer a los gatos (dos hermosas que estaban muy sacadas de onda por nuestra ausencia) y cosas así.

La primer ronda de quimio fue devastadora para B. sobre todo en la parte emocional. No lo tomó muy bien. Cuando por fin llegamos a casa, lloramos como locos. Hay una especie de sensación de pérdida, como si estuvieras a punto de perder todo lo que está en casa (gatas incluidas). Pero también hubo un gran alivio.

Fue una locura antibacterial en casa. A lavar y recontra lavar todo porque B. traía las defensas por el piso. Y con los días, la quimio suprimiría todavía más su sistema inmune. Recuero que una enfermera nos dio saliendo del cuarto una botella de un limpiador especial que se había usado. Medio molesta dijo “Llévenselo! ustedes pagan mucho por las cosas aquí”. Y ahí se fue mi marido en silla de ruedas cargando su limpiador.

Lo más chistoso es que yo como robotito andaba limpie y limpie y B. se hartó. Me regañaba por limpiar hasta el teléfono. Que risa. Siempre ha sido medio rejego.

La primer semana en casa fue dura para los dos (no nada mas por la limpiadera) si no porque para ambos era algo totalmente nuevo. B no podía salir a al calle y se sentía fisicamente muy mal. Confieso que nos costó trabajo a los dos acostumbrarnos. Después de los primeros días, poco a poco nos aclimatamos y empezamos a bromear más.

Luego llegaría la siguiente entrada al hospital. Y con ella, la danza de los donadores. Que difícil fue conseguir donadores! y no porque no hubiera gente linda y generosa, es que ¡era demasiada sangre!!  y plaquetas, las plaquetas. No fue sino hasta que pasó un año de la primera parte de la quimio que me enteré que a mis donadores les sacaban todos los litros de sangre que circulan en su cuerpo, para tan solo extraer una bolsita de plaquetas. OMG! si me hubiera enterado cuando las necesitaba, neto que me hubiera muerto más de la pena para pedirlas. Que tortura.

Yo no podía donar sangre porque tuve hepatitis, así que fue muy frustrante. Pero siempre he sido donadora de organos y tejidos. Es algo que siempre me pareció lo correcto, y después de esta experiencia todavía más. Si quieres saber como donar tejidos y órganos ve aquí. Para donar sangre solo tienes que acudir al hospital de tu preferencia a donar. Puedes donar sangre hasta 5 veces al año.

La experiencia en el hospital, sin embargo fue de lo mejor (dentro de lo que cabe, saben) la atención, la paciencia y hasta el cariño de todos los empleados fue verdaderamente espectacular. No se si ya dije en que hospital estuvimos, pero fue el ABC observatorio. Es algo que recordaré por siempre. Desde las personas de intendencia, hasta el director del laboratorio se portaron con nosotros increíble.

Pero quiero hacer una mención especial para las enfermeras. Todas y cada una de ellas merecen todo mi cariño, respeto y admiración. Fueron unas lindas. Pacientes y optimistas.  Al final de la hospitalización fuerte (después de 9 meses) les regalé dos canastas de dulces grandes. Quisiera haber tenido cabeza para dales algo más.

Pagamos mucho de coaseguro, deducible, de diferencias en honorarios médicos y en tratamientos que les tenían que hacer a la sangre donada. Pero ¿saben qué? valió cada peso.

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Tejiendo paciencia

El tejido para mi, es muchas cosas, entre ellas, un entrenamiento para la paciencia. Virtud realmente útil para llevar una vida tranquila y que ha sido muy escurridiza en mi vida. Pero no les voy a mentir, me encanta tejer.

Soy menos que principiante, pero en esta área, no pienso ser “profesional” nunca jajaja. Aquí dos proyectos que ando tejiendo:

Esta es una bufanda para donar a un asilo de ancianos y al orfanato Manos Amigas de San Cristóbal de las Casas, ambos en nuestro querido Chiapas. Desde hace muchos años, estaba yo buscando hacer trabajo de voluntaria o contribuir de alguna manera para hacer mejor el país en que vivimos. Busqué asociaciones, fundaciones y nada cuadró. De pronto me doy cuenta de que he podido hacer mucho por las personas a través de blogylana (en el cual ayudo a lectores en general y a algunos en particular a mejorar sus finanzas y su relación con el dinero) y a través del tejido. Ya tuve oportunidad de donar 3 gorritos para niños con cáncer. Ha sido muy satisfactorio poder ayudar haciendo lo que más me gusta.

A veces no hay que buscar tanto.

Jamás había tejido con agujas gigantes y estambre super “bulky”. Que divertido!! definitivamente haré más cosas así ahora que llegue el invierno. Además acaba uno más rápido (:

Y el otro proyecto es una bolsotota para súper (grocery bag) en mi amado crochet. Me ha divertido tanto hacerla que ya compre estambre para hacer otra.

La foto está del NABO, pero prometo una mejor cuando la bolsa esté acabada.

Happy Knitting and crocheting!

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Desintoxicación del paladar

Foto:plantasmedicinales.net

Conforme avanzamos en la industria de la alimentación, nos volvemos más sofisticados para crear sabores, consistencias y texturas. Los ingenieros alimentarios se han vuelto unos genios.
Eso nos ha llevado a comidas cada vez más condimentadas, con sabores más fuertes. No tiene nada de malo, pero es de llamar la atención la relación entre comida muy condimentada y comida altamente procesada.

La cátsup es un gran ejemplo. Un aderezo con sabor fuerte y reconocible. ¿Conocen a algún niño que no le guste? ponle a ese mismo niño un jitomate con un poco de sal y le sabrá a nada.

Creo que con el tiempo (y tanto condimento) hemos perdido un poco la sensibilidad del paladar. Así que me dispuse a hacer el experimento de “desintoxicar mi paladar”. Probar de vez en cuando y poco a poco comida sin condimentos.
Yo, amante del limón, la sal y la pimienta.

Ha sido interesante. Confieso que llevo poco haciéndolo, y solo con comidas simples como  pepino, jitomate. No me he atrevido a hacer un guiso con poco condimento.

Al principio, comer el pepino sin nada me sabía feo, la verdad, pero conforme seguí, pude apreciar un poco más su sabor natural. Cuando lo terminé, me quedó la sensación de haber limpiado y refrescado mis papilas gustativas (ya en estado comatoso por tanto limón).

Mi teoría es que si practicamos con frecuencia el desintoxicar nuestro paladar, el gusto por las comidas simples, naturales (aquellas que comían nuestros ancestros, vaya) regresará y le tendremos menos “aversión” a las verduras, frutas, jugos, cereales, etc. Así como menos necesidad de alimentos altamente procesados.

Yo lo seguiré haciendo, aunque no soy candidata para comprobar o refutar mi teoría, pues  nunca he tenido problema con ningún vegetal, fruta o alimento considerado “sano” (salvo por el hecho de tener que cortar y pelar). Así que los invito a que hagan la prueba algunas veces y si quieren, me reporten resultados.

Sinceramente creo que sería una práctica que ayudaría -junto con otras cosas, claro- a combatir los problemas de obesidad que enfrentamos en nuestro país (y el mundo).

¿Se animan?

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Somos los afortunados parte 2

La primera parte está aquí

Entramos al hospital un viernes. Ese mismo día le hicieron a B. una biopsia de médula. A mi me tocó hablar con los del seguro en el hospital, con mi agente y estar con B. animosa y positiva. El estaba molesto. Decidido a que no dejaría de hacer su vida. Pero confieso, que a veces se le pasaba la mano, porque nadie podía ni siquiera sollozar cerca de él. Dos veces se enojó conmigo por llorar. Lo entiendo, la verdad.

Ese mismo día empezó la danza de los donadores. A pedir donadores de sangre en calidad de Ya!. Afortunadamente mi marido es una persona carismática y muchos lo quieren que si no, me las hubiera visto más negras de lo que me las ví con tanta donación de sangre.

Dicho sea de paso, en 2007 no existía twitter. Creo que hoy, con esta herramienta muchas cosas de nuestra historia, hubieran sido diferentes. Y me impresiona ver como han cambiado las cosas en tan solo 3 años!

El sábado ya estaba mi mamá conmigo y fueron llegando los amigos de B. Algunos para donar sangre, otros solo para verlo. El Dr P. ya había lanzado el protocolo de batas, guantes y cubrebocas para todo aquel que osara acercarse al enfermo.

B. no paraba de llorar conforme iban llegando sus cuates y yo, solo me dedicaba a pasar kleenex por aquí y por allá. Tenía que estar entera ¿que no?

Lo más duro fue cuando llegaron mis suegros al hospital. La mamá de B. que además tenía un largo historial de desmayarse en hospitales (una vez se desvaneció en la entrada del 20 de noviembre. ¡en la entrada! y no, no era ella la enferma) casi se me desmaya al ver a B. en medio cuarentena conectado a la bomba de líquidos.

Nunca había visto a su papá llorar.

En la noche, el dr. P. llamó*. Ya estábamos solos y yo contesté. “Ya tenemos el diagnósico, señora” ¿señora? a quién le dice usted señora?” pensé. Ni en los momentos más dramáticos de mi vida me ha gustado que me llamen señora.

“Es Leucemia. Leucemia Linfoblástica Aguda. Un tipo de leucemia que a reserva de ver más a fondo puede tener buen pronóstico”. ¿Qué es un buen pronóstico Dr.? “Bueno, señora (otra vez el señora), yo soy muy directo, por favor, no lo tome a mal”, no se preocupe dr. “tiene un 70% de posibilidades de sobrevivir”.¿ Y el otro 30? pregunté. “pues el otro 30% es de que se muera”.

Nos sentamos a llorar juntos. 70% No suena mal, pero cuando nosotros crecimos, el diagnóstico de leucemia era sentencia de muerte.  Lo primero que piensas es ¿porqué? ¿porqué a B.? no toma, no fuma, bueno si, está un poco pasado de peso, pero ¿porqué? Esa estúpida pregunta puede acabar con tu vida más rápido que cualquier cáncer.

Esa semana (del sábado al viernes siguiente) anduve yo de arriba para abajo viendo la opción de cambiarnos al hospital de Nutrición, hablando con el director de Nutrición para ver si nos aceptaba, hablando con mi agente de seguros para ver que onda con los deducibles y coaseguros y esas ondas (por cierto, 3 años antes contraté la póliza, y juro por Thor que leí las condiciones completitas. Pero con todo encima, como si no hubiera leído ni madre). Buscando dónde y como congelar esperma, consiguiendo donadores (de sangre no de esperma!), etc. Porque el viernes empezarían el tratamiento.

B. decidió no ir a Nutrición a pesar de que nos hubiéramos ahorrado como $50,000 en deducibles, coaseguros, etc. por dos razones: 1. estaba con los mejores hematólogos y 2. en Nutrición no podía llevar su computadora al hospital para trabajar. (una enorme y pesada G5 con todo y monitor, que desde el lunes estaba en el hospital).

Se aclaró lo del seguro, se guardó una muestra de esperma, y se tuvo todo listo para el viernes empezar el primer ciclo de quimio.

Para cuando la primera ronda de químicos ya estaban saliendo del cuerpo de B. Ambos desechamos para siempre la pregunta ¿porqué a nosotros?. La verdad, el cáncer le puede dar a cualquiera, aprendí. Todos tenemos células cancerosas. La pregunta entonces fue ¿porqué no a nosotros? no somos especiales.

Y a partir de ese momento, las cosas fluyeron mucho mejor. Nos quitamos de una gran peso de encima. Y la comprensión del mundo, por lo menos a mi, se me amplió profundamente.

*Dos años después, la enfermera que entró justo después de que nos dieron el diagnóstico nos contó que el Dr. P. estaba en la central de enfermeras llamando por teléfono. Parece que no tuvo el valor de decírnoslo en persona y aunque lo entendimos, nos sorprendió bastante sobre todo viniendo de un hematólogo con tantos años de experiencia. Hay cosas a las que nunca se acostumbra uno, me cae. ¡Saludos dr.P!!

La semana que entra seguimos con la parte 3 (:

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Mi segunda 5k: el reporte

Este domingo 18 tuvo oportunidad de correr mi segunda carrera 5k. Debo decir que fue una carrera muy especial por varios motivos:

Yo le dediqué mi carrera a Araiz. Se organizó un maratón callejero que correría Araíz ya que no podrá correr el de la Ciudad de México el 12 de septiembre debido a que le acaban de diagnosticar una enfermedad fuerte. Fue hermoso ver como se juntaron todos los runners hasta de Puebla y Monterrey para apoyarla.

Decidí no unirme al grupo en la corrida porque sinceramente estoy menos que verde. Araiz correría a un ritmo de 6km mientras que mi máximo es de 8 y cacho (alcanzado por primera vez en esta carrera!) así que ¿cuántos minutos aguantaría yo en el grupo de nuestra líder? ¿2, 3? Pero fue muy emotivo correr con su recuperación en mi corazón.

Mi esposo B. estaría conmigo. Aunque esta vez no estaríamos hombro con hombro porque yo necesitaba concentrarme y quería correr más en forma. Que el haga la caminata en las carreras que yo participo es un honor y un privilegio que atesoro.

Dos grandes amigos también corrieron con nosotros aunque Alfonso corrió los 10k (y por supuesto no le vi ni el polvo) y Gloria caminó a lado de B.

Hice un playlist exactamente del tiempo en el que terminé la carrera huellas: 53 minutos. Mi meta era por lo menos bajarle 3 y que me sobrara una canción. Me enorgullece decir que esta vez corrí más de lo que he corrido nunca y más rápido.

Cuando pasé el K 4 todavía faltaban varias canciones del playlist (yeeeey!) y aunque estaba cansada, tenía energía para el último tramo, que además es pura subida, thank you very much.

Pasando los gatorades del Kilómetro 4 me encontré al grupo que acompañó a Araiz tomándose una foto en el camellón de Reforma. Casi me detengo a que me tomaran foto con ellos, pero solo les mostré mi letrero (porque llevaba un letrero) gritaron de emoción, me saludaron, los saludé y seguí mi camino.

Gran cosa que esta vez si llevé mi monitor cardiaco, porque en varios momentos el corazón se me andaba saliendo. En el último tramo tuve que caminar unos minutos porque llegué a 187 pulsaciones y francamente me dio miedo. No de algo grave, pero de vomitar, o desfallecer o alguna vergüenza por el estilo. (que oooosoo).

Los últimos 600 metros me los aventé corriendo, para llegar feliz a la meta. Que gran cosa.

Al llegar a la meta, la chava que estaba animando con micrófono dijo en voz alta lo que decía mi letrero (Corro por Araiz) así que todos se enteraron. Fue un gran cierre!.

Lo que aprendí:

  • No necesito de bebida isotónica antes del k4 en una carrera tan corta (tengo hipoglucemia).
  • Ahora, si se me quitó el frío antes del k3! jajaj por ahí del K2 ya me quité la chamarra.
  • Mi banda para sostener el ayfon es lo máximo para correr.
  • La mente es realmente poderosa.
  • Sin un buen entrenamiento (cortesía de mi entrenador gracias Javier!) no lo hubiera logrado, o seguro hubiera hecho algún osoooo.

Fue una gran experiencia. Rompí mi tiempo por 9 minutos! tiempo oficial 43.05. Tiempo del chip: 42.37. Mucho más de los 3 minutos que quería!!

Estoy disfrutando horrores el correr. Y algo que me ha cambiado la experiencia es poder disfrutarlo con gente en las redes sociales. Es algo que si me lo hubieran platicado cuando era joven (se oyen ruidos de abuelita) no lo hubiera creído.

Muchas gracias a Araiz por su entereza y fuerza. Muchas gracias a B. porque aunque nunca le había interesado correr se inscribe a las carreras conmigo (y se levanta a las 6:00 am en domingo). Muchas gracias a Alfonso por ser una gran inspiración.

Muchas gracias a los que leen este blog y me regalan sus palabras.

Happy running.

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Somos los afortunados parte 1

Cuando el ciclista Lance Amstrong hizo público que tenía cáncer, le llovieron cartas y muestras de apoyo. Pero una carta le llamó la atención. Un hombre le dijo: “tu todavía no lo sabes, pero somos los afortunados”.

Nunca he contado esta historia como se debe. De principio a fin, de cabo a rabo. Comenté algunas cosas en mi viejo blog, solicité ayuda y tuve oportunidad de agradecer a quienes nos tendieron la mano. Pero nunca me he atrevido a escribir todo el proceso. Hoy  decid´hacerlo, porque una querida amiga está pasando por lo mismo que pasamos mi esposo y yo hace 3 años. Si nuestra experiencia puede servir de algo a ella, o a alguien más, estaré profundamente agradecida y todo habrá valido la pena.

Mi esposo, al que de ahora en adelante llamaré B. había tomado al decisión de bajar de peso. Harto de ser gordo toda su vida decidió de manera drástica hacer algo al respecto. Fue a la nutrióloga y empezó a hacer ejercicio.

Un día se sintió muy cansado. Era normal. Comenzó a bajar de peso rápidamente. ¡Esta funcionando!. A la siguiente semana, seguía muy cansado y dormir  no ayudaba. Yo me empecé a preocupar, pero el, como buen hombre no le daba importancia. Un día llegó con un moretón en el estómago y el mismo estaba sorprendido ¿de dónde salió eso?

A las dos semanas le dije ¡basta! vamos con la doctora. Pero era viernes. Así que B. me dijo que si para el lunes se seguía sintiendo mal, íbamos.

El lunes se siguió sintiendo mal así que hicimos cita para el martes. La doctora se sorprendió de verle la boca blanca. Mandó a hacernos análisis a los dos y estarían el viernes. El viernes 17 de mayo del 2007.

Muy temprano nos levantó el teléfono. Era la doctora. “Vengan para acá” ¿qué pasa? le pregunté. “No puedo decirles por teléfono. Aquí los espero.”

Se nos bajó la sangre al piso. Recuerdo que ni nos bañamos. Salimos corriendo haciendo toda clase de especulaciones. Cuando llegamos, la doctora nos dijo que algo estaba muy mal en la sangre de B. ¿Pero que es? insistimos. La Dra. no nos quiso decir. No se animaba a dar un “diagnóstico” sin ser realmente un diagnóstico puesto que no era su especialidad. Y menos un diagnóstico de esa magnitud. De todo corazón, la entiendo y se lo agradezco.

Afortunadamente la Dra. además de ser una mujer inteligente, con carácter, agudeza y buen corazón, es una mujer conectada. Nos consiguió una cita ese mismo día con uno e los mejores hematólogos de México que, curiosamente ya estaba retirándose de la práctica con pacientes. A regañadientes, el hematólogo aceptó. En menos de dos horas ya estábamos la sala de emergencias del hospital ABC.

No recuerdo cuantas bolsas de sangre le transfundieron a B. Pero si recuerdo haber llorado profundamente a lado de la capilla del hospital, sintiéndome desamparada sin tener la más remota idea de que pasaba o que hacer. Todavía se permitía fumar en los perímetros del hospital (hoy ya te tienes que ir de plano a la calle), así que fumé. Le hablé a un buen amigo y a mi papá. Mi amigo estaba en San Antonio, pero afortunadamente mi papá pudo acompañarme unas horas ese día. Su cumpleaños había sido un día antes y estaba ansioso por la fiesta que evidentemente, tendría que ser cancelada.

B. Estaba de buen humor mientras la jefa de emergencias sacaba muestras de sangre, iba y venía.

El Hematólogo eminencia al que llamaremos Dr. P. llegó con 3 posibles enfermedades: 1. Leucemia, 2. Anemia Aplástica o 3. Una infección muy poderosa. La palabra leucemia resonó fuerte en mi cabeza. La palabra anemia, en cambio,  me pareció leve, suave y en ese momento, deseable. Lo que es la ignorancia. La anemia aplástica es una deficiencia de la medula osea que es igual o hasta más difícil de tratar que algunas leucemias. Claro en ese momento yo era la persona más ignorante de todo eso. Cuando el Dr. P. habló de la futura necesidad de donación de plaquetas, mi mente no pudo accesar a los archivos de las clases de anatomía para recordar que diablos hacían las plaquetas.

Caray, esta primera parte quedó un poco dramática. Raro en mí. No se apuren, prometo que las cosas se irán aligerando y hasta haré varios chistes, porque durante todo el proceso, también reímos.

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Mi segunda carrera 5k

Por fin tengo algo de tiempo para escribir por aquí. Mi otro blog me trae loca, así como un proyecto, mi negocio, mi entrenamiento, mi vida. Pocas horas tiene el día, me cae. Espero que con los cambios que haré, y mis superpoderes de productividad  pueda actualizar mi querido cucharaZen más.

Ultimamente me he adentrado más en el budismo y no he platicado de eso #fail.

Anyways, hoy quiero hablar de mi próxima carrera que será justo el domingo que entra (18 de julio) Es la carera Splenda, que hasta ahorita me entero se organiza para combatir la diabetes y obesidad. Si, ya se que tiene sentido, pero estrictamente, todas las carreras podrían llevarse a cabo en nombre de abatir la obesidad y la diabetes ¿no? (:

Cuando planeé correr 5k como celebración de mis 40 años, no imaginé que correría 2 carreras antes! lo cual ha sido muy bueno, la verdad. Uno va agarrando experiencia. Y para esta segunda, espero abatir mi tiempo (53 minutos señoras y señores!! absténganse de aventar jitomates) por lo menos uno o dos minutos! y correr un poco más.

Todavía cami-corro mucho. Pero como todos los libros y lecturas del running dicen que no debe uno sobre entrenarse cuando se es principiante, pues hago caso. También le hago caso a mi entrenador que me tiene con unos cuantos minutos corriendo nomás (lo cual no está tan mal porque no siempre puedo terminarlos, jaja)

A pesar de ser menos que principiante me ando juntando con un grupo de corredores que nos encontramos en twitter. El grupo se llama twitterrunners (ja!) y ha sido una muy grata experiencia! ellos están entrenando para el maratón de la Ciudad de México (12 de septiempre, el maratón del Bicentenario), así que la unica vez que he ido a entrenar con ellos me humillaron con sus miles de kilómetros. Pero me encanta la idea de entrenar en grupo de vez en cuando y compartir.

También quiero hacer algunos cambios acá en Czen como poner links y agregar la opción de que se suscriban por mail. Si tienen más sugerencias ¡venga! que espero ahora si poder ir haciendo todo poco a poco.

Mañana domingo toca entrenar fuerte y el martes será el último día antes de la carrera para entrenar duro. Si no llueve voy al sope de Chapultepec con los twitterrunners. Si llueve me lanzo a mi querido Gym.

Feliz entrenamiento!

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Cómo dejé de fumar parte 2

La primera parte la encuentras aquí

Total que me fumaba 20 cigarros religiosamente. No rezaba ni nada, nomás eran 20 exactos. Y siempre pensé que algún día lo dejaría. Es decir, no me imaginaba como fumadora por el resto de mis días por m´s extraño que esto pueda sonar.

Dejar el cigarro siempre rondaba en mi cabeza. pero me faltaba el valor, las ganas… no, la decisión.

Un día, mi marido se enfermó. Duró 8 meses en tratamiento contra el cáncer (nada relacionado con el cigarro, por cierto), y a pocos días de terminar el último tratamiento, una bacteria del estómago cruzó la pared de los pulmones y me lo mandó a terapia intensiva. No podía respirar.

Gracias a su voluntad y a los médicos salió adelante. Pero nunca olvidaré verlo sufrir por tomar aire. Los días en terapia media fueron muchos (como unos 20), así que la rehabilitación fue lenta.

Ese era el empujoncito que me hacía falta. Ver a alguien que amo luchar por respirar. No se lo deseo a nadie. Pero todavía me tardé. No crean que salimos del hospital y dejé de fumar. ¡No! Me habré tardado como 6 meses más.

Un día, compré unos parches y al día siguiente me puse el primero.

No terminé el tratamiento. Al mes, mes y medio se me empezaron a olvidar los parches y pasaba uno o dos días enteros sin parche y sin fumar. Hasta que dejé de usarlos porque si ya se me olvidaban y no se me antojaba ¿pa´qué?

Fue un tanto difícil las primeras 2 semanas, pero la verdad, después no fue duro, no me costó tanto trabajo.

Yo misma me preguntaba ¿porqué no me está costando tanto? y cuando volví a fumar, lo descubrí!. Descubrí el secreto.

Volví a fumar uno que otro por ahí antes de cumplir 2 años de no fumar. Fue una estupidez. Creí que podría ser una fumadora ocasional o por lo menos, ese era el sueño. Ya saben de esas personas que jamás compran cigarros y que nunca fuman salvo cuando están en una fiesta o en ocasiones especiales.

Para cuando cumpliría los dos años de no fumar, ya me echaba 6 diarios. (sniff), en marzo del 2010. Cada vez que fumaba era un conflicto: ¿no que ya no era fumadora? Me gusto más como no fumadora, pero me echo otro. Uno no es ninguno. ¿qué pex conmigo? Mañana ya no fumo… y así.

Hasta que el entrenar para correr mientras fumaba me empezó a volver loca. Era como si por un lado jalara la cuerda para la derecha, y al mismo tiempo jalara la cuerda para la izquierda. WTF? me preguntaba. Y luego ni dormir podía de la angustia.

Así fue como de pronto descubrí el secreto: Solo tienes que verdaderamente desear dejarlo. Es un problema de decisión. La primera vez no me costó tanto trabajo porque estaba realmente decidida. No había duda, no había nada más que un solo objetivo.

Esta segunda vez, habían pocos cigarros (ay! ya no fumo los 20!, 5-6 cigarros no me van a matar, uno de vez en cuando, etc.) Too many cooks! Demasiadas ideas que no permiten que el objetivo sea claro. Por lo tanto era una fumadora que no quería fumar.

Cuando se acercaba mi primer 5k dije ¡basta!

Me vuelvo a comprar los parches… y ya llevo más de un mes sin fumar (bueno, salvo un resbalón en la boda de unos queridos amigos, donde me fume 2 delicados ¡hay Dios!). Por supuesto, ya no uso los parches, pues una vez que has pasado cierto punto, ya no los necesito o mejor dicho ya no quiero seguirle dando al cuerpo nicotina.

Es una lucha. Pienso que posiblemente vuelva a caer, pero ahora se que mientras tenga mi decisión y meta claras, jamás volveré a ser la fumadora sedentaria de 20 cigarros diarios. ¡Nunca más!

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Como dejar de fumar parte 1

Después de un poco más de 20 años de ser fumadora, hace casi 3 años dejé de fumar. (con un intermedio de 5 meses que más adelante les contaré). No pretendo dar un remedio o un método para dejar de fumar. Solo quiero contar mi historia, pero confieso que no me pude resistir al título. (:

Empecé a fumar porque quería ir a una fiesta. Quería fumar para la fiesta. No recuerdo a quien exactamente quería yo impresionar (porque seguro quería impresionar a alguien). Así que me avoqué a aprender. Verán, fumar no es natural. Al principio, irónicamente, cuesta trabajo. Al cuerpo le desagrada el sabor, el humo y todo lo que tenga que ver con el cigarro (¿se acuerdan de aquello de que el cuerpo es sabio?).

Y aunque me tardé en realmente convertirme en fumadora oficial (como unos 3 años de que aprendí a que compraba mi cajetilla), desde entonces las garras del vicio (y de mi esptupidez por haber aprendido el vicio) me agarraron para no soltarme por muchos muchos años.

Me estabilicé en una cajetilla diaria. Creo que durante como 15 años de esos 22 me los aventé fumando 20 cigarros diarios. No se como pude mantenerme en ese número pues conozco gente que le pega a las 3 cajetillas, y siempre pensé que era algo que escalaba. Sin embargo, salvo en ocasiones especiales, eran exactos los 20. Un madral, yo lo sé.

En los 90s no estaba tan mal visto fumar. No era la onda de la época de Humphry Bogart que disfrutó mi padre (fumador por más de 40 años quien también se libero hace como 10 ¡vientos papá!), pero tampoco la época de ahora donde los mexicanos pretenden copiar las cosas extremas de los gringos para sentirnos de “primer mundo” y entonces también nos unimos al repudio y discriminación del que fuma. ¡Que extremos!

Así que le di rienda suelta a la fumadera en todos mis 20s!! también en los 30s (que todavía no terminan ¿eh? no crean estoy tan vieja).

Tuve la suerte de que mi marido además de que me quiere genuinamente, por cuestiones de trabajo estuvo haciendo un proyecto para patología del hospital Xoco. Presenció más de 10 autopsias y cuando la cosa se ponía ruda olfativamente hablando, alguien prendía un cigarro (generalmente el patólogo principal) y todos se refugiaban en su aroma. Eso hizo que el cigarro no nada más no le molestara, creo hasta le traía buenos recuerdos (LOL).

Y eso es de apreciarse. Si alguno de ustedes fuma y tiene una pareja no fumadora, sabrán lo molesto que puede ser que estén encima de ti con lo del cigarro.

Al final del día es una decisión personal. Recuerdo que mi hermano no dejaba en paz a mi papá con el tema. Le escondía o tiraba los cigarros, se burlaba, le prometía cosas si dejaba de fumar. Nada funcionó. Solo la voluntad y la decisión de mi papá.

Continuará.

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