
A mi me enseñaron que primero era la carne y el brócoli antes que el postre. Primero la tarea y después el juego. Y me la compre. Eso significa que he vivido toda mi vida bajo un régimen fascista espantoso creado por mi misma en el cual no está permitido nada. Y les cuento que como los pendientes y el trabajo y los deberes parecen no tener fin, jamás tengo tiempo para hacer lo que realmente me gusta. ¿resultado? me castigo por no hacer las cosas.
Suele darme mucho sueño después de comer, pero nunca tomaba siestas, porque PRIMERO HAY QUE ACABAR CON EL TRABAJO. El descanso es para el final. Por supuesto, ni trabajaba bien, solo pensaba en dormir, y no rendía al máximo. Pero hace poco vi la luz. ¿Qué diablos importa comerse el brócoli hasta el final si me lo termino comiendo? ¿Porqué todo tiene que ser en ese extraño orden si no no cuenta? ¿dónde quedaron las valiosas enseñanzas del YOGA me pregunto????
¡A la chingada! Estoy empezando a oir mi cuerpo y a mi corazón. Si tengo sueño, me duermo un ratito, si me siento inspirada para escribir un post, lo hago aunque tenga la fila de clientes esperándome atrás, y si un día no tengo ganas de trabajar ¡no trabajo!. Ya me harté de este policía maldito que todo el día anda resoplando sobre mi nunca (y no de una forma agradable) así que es hora de despedirlo.
¿Ustedes también tienen a su policía? ¿o soy solo yo la que debo tomar medicamentos psiquiátricos?
Vegetariana de ¡clóset!
Me gustan las verduras. Adoro la fruta. Un jugo de betabel con alfalfa y apio me lo tomo con gusto no porque le “haga bien a mi cuerpo” (dudo mucho de los supuestos poderes curativos de los jugos) sino porque honestamente me gusta su sabor.
Pero hay algo que nunca podré ser:
Vegetariana.
Lo siento, me gusta la carne. Y es curioso porque no la como seguido. Comeré carne roja una o cuando mucho 2 veces a la semana, pero cuando la como la disfruto mucho. También me gustan los pecados: los taquitos al pastor, el peperoni, y con muchisima mesura, el tocino.
Adoro el pescado (sobre todo los blancos como el robalo), disfruto el pollo y no se diga los huevos!.
Siempre he sentido que mi alimentación no estría completa sin un poco de carne. Me gusta la vida sana, pero eliminar completamente un tipo de alimento nunca me ha parecido muy sano que digamos. Es igual de exagerado que aquel que solo como carne y carbohidratos.
Adoro a los animales, y la idea de que me estoy comiendo uno, si me cuesta, aunque me gana la razón. Me gana el saber que es la ley de la vida. Unos se comen a los otros, pero se me estruja el corazón hasta con los mariscos.
Por esta razón siempre he dicho que soy vegetariana de clóset, pero no creo salir de el nunca.
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