Yo creo que la primera semana en el hospital fue la más dura. Pasaramos como 18 días sin que volviérmos a poner un pié en casa, así que algunos amigos ayudaron a traer algo de ropa, darle de comer a los gatos (dos hermosas que estaban muy sacadas de onda por nuestra ausencia) y cosas así.
La primer ronda de quimio fue devastadora para B. sobre todo en la parte emocional. No lo tomó muy bien. Cuando por fin llegamos a casa, lloramos como locos. Hay una especie de sensación de pérdida, como si estuvieras a punto de perder todo lo que está en casa (gatas incluidas). Pero también hubo un gran alivio.
Fue una locura antibacterial en casa. A lavar y recontra lavar todo porque B. traía las defensas por el piso. Y con los días, la quimio suprimiría todavía más su sistema inmune. Recuero que una enfermera nos dio saliendo del cuarto una botella de un limpiador especial que se había usado. Medio molesta dijo “Llévenselo! ustedes pagan mucho por las cosas aquí”. Y ahí se fue mi marido en silla de ruedas cargando su limpiador.
Lo más chistoso es que yo como robotito andaba limpie y limpie y B. se hartó. Me regañaba por limpiar hasta el teléfono. Que risa. Siempre ha sido medio rejego.
La primer semana en casa fue dura para los dos (no nada mas por la limpiadera) si no porque para ambos era algo totalmente nuevo. B no podía salir a al calle y se sentía fisicamente muy mal. Confieso que nos costó trabajo a los dos acostumbrarnos. Después de los primeros días, poco a poco nos aclimatamos y empezamos a bromear más.
Luego llegaría la siguiente entrada al hospital. Y con ella, la danza de los donadores. Que difícil fue conseguir donadores! y no porque no hubiera gente linda y generosa, es que ¡era demasiada sangre!! y plaquetas, las plaquetas. No fue sino hasta que pasó un año de la primera parte de la quimio que me enteré que a mis donadores les sacaban todos los litros de sangre que circulan en su cuerpo, para tan solo extraer una bolsita de plaquetas. OMG! si me hubiera enterado cuando las necesitaba, neto que me hubiera muerto más de la pena para pedirlas. Que tortura.
Yo no podía donar sangre porque tuve hepatitis, así que fue muy frustrante. Pero siempre he sido donadora de organos y tejidos. Es algo que siempre me pareció lo correcto, y después de esta experiencia todavía más. Si quieres saber como donar tejidos y órganos ve aquí. Para donar sangre solo tienes que acudir al hospital de tu preferencia a donar. Puedes donar sangre hasta 5 veces al año.
La experiencia en el hospital, sin embargo fue de lo mejor (dentro de lo que cabe, saben) la atención, la paciencia y hasta el cariño de todos los empleados fue verdaderamente espectacular. No se si ya dije en que hospital estuvimos, pero fue el ABC observatorio. Es algo que recordaré por siempre. Desde las personas de intendencia, hasta el director del laboratorio se portaron con nosotros increíble.
Pero quiero hacer una mención especial para las enfermeras. Todas y cada una de ellas merecen todo mi cariño, respeto y admiración. Fueron unas lindas. Pacientes y optimistas. Al final de la hospitalización fuerte (después de 9 meses) les regalé dos canastas de dulces grandes. Quisiera haber tenido cabeza para dales algo más.
Pagamos mucho de coaseguro, deducible, de diferencias en honorarios médicos y en tratamientos que les tenían que hacer a la sangre donada. Pero ¿saben qué? valió cada peso.














No tires las manzanas viejitas
Foto: cocinatipo
Si solo están “paposas” pero no se han echado a perder, aquí una receitlla rápida para no tirarlas. Además es un postre sano, bueno, tiene azúcar y mantequilla, pero tu controlas las porciones!!
Postre hecho en casa y manzanas salvadas.
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